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MANUELA VIERA-GALLO El fuerte terremoto del 27/F, derrumbó algo más que los cimientos de nuestras construcciones; quebró las comunicaciones internas de todo un país. Durante las horas que siguieron el desastre natural, el teléfono -icono por excelencia de nuestro ansiado progreso- vio sus señales perdidas en el caos, la destrucción y la muerte. Unos pocos minutos de remezón bastaron para paralizar el avance de un país que parecía ad portas del desarrollo. Bajo el alero de los circuitos interrumpidos, la artista Manuela Viera-Gallo recrea con su habitual mezcla de ironía y naiveté, la instalación de un teléfono de palo de grandes sin conexión, alusión indirecta al popular celular de mentira fabricado en los 90s para aparentar modernidad. La notable instalación de Manuela revive el fantasma de una América Latina frágil, anclada entre el primer y el tercer mundo, partida entre la grieta del desarrollo y subdesarrollo, lo que es y aspira a ser. La instalación de Manuela Viera-Gallo se podrá ver desde el 7 de agosto en Galeria Isabel Aninat. Fotografía en colaboración con Rodrigo Pereda
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